#Ensayo: «A diario con El Gato» de Abraham Salloum Bitar (@fundasalloum)

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Confieso mi amistad con los gatos. Con aquel felino, Yago, que imperturbable estirándose sobre las piernas de su “amo” acariciaba la última aventura de Fantomas, la amenaza elegante. Si Yago fue la entrega semanal que deliciosamente animaba la fantasía primera, sus pares, los gatos del mediodía y el trasnocho, no eran menos.

Deslizándose suavemente, perceptible porque su mullido aclaraba dudas y preveía recompensas, siempre he tenido un gato que me recuerda cuánta libertad exagera la calle y cuánta virtud evita doméstico hogar.

La amistad con estos felinos no ha estado exenta de cierta humanidad. Así como ellos cultivan la sazón escéptica, no me fue extraño, en años infantiles, agriar mi relación tratando de atenuar cualquier diálogo: bastaba una soga, préstamo del far west, para que cesara cualquier amistad evolucionada. Sin embargo, los gatos continuaron su tercera insistencia. Y yo, que no era tan obsesivo, abandoné mi prisa de juez y verdugo.

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El domingo suele ser dudoso. Si convoca al descanso, también no deja de historiar cierto desgano, cierta empatía con el desprecio al vacío. Más que menos, el domingo obtiene la recompensa ferial: lo que le sigue no es sino otro subsidio. Un acto populoso, irascible de tanto correr, de tanta prisa.

Pero hay domingos en los cuales la conciliación basta. Como este, que aún sin fecha pero probable, deja que un gato se haga aplauso íntimo. Un gato que crea un domingo sin fisuras, además de mostrarse íntegro. Grande y decisivo gato.

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Acaso la mejor venganza del gato es convertirse en humano. Jugar en primera, calzarse un guante de oro y saltar sobre las gradas, recordando a familiar destreza. Y si no basta, enfundarse en el uniforme del equipo que no teme. Suena felinesco –con el perdón de Fellini- y suena a Galarraga.

Si alguna vez hubo un gato que le ponía fin a la semanal aventura de Fantomas, ahora un felino –el big cat, gran gato-, no duda que todos los días son para esperar el próximo jonrón.

 

Domingo, 01 de agosto de 1999

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